La arquitectura de la moral
y todos los sistemas de creencias,
el valor de la palabra,
la experiencia.
El espíritu liberado al deseo,
el legado como una valija vacía,
que flota a la deriva en el mar de la
incoherencia.
Sometidos a la incertidumbre
navegamos en la oscuridad
hacía un mismo destino,
el milagro.
Nuestra estrella no se apaga
disfrazada de ansiedad,
( aunque no aprendimos nada )
y en la noche eterna soy un Dios
que llena de euforia el vacio,
sin testigos.
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