Creyó que en el fondo del abismo,
también había un espejo,
y se asomo inocente,
con curiosidad ciega
sin sospechar que el abismo rechaza
lo que no pesa.
Cuando la herida es un espectáculo,
una ruina maquillada
no se necesita amor,
solo testigos.
La caricia como prueba de existencia,
una diosa que se arrastra
mendigando a los lisiados
cómo si el universo le debiera una disculpa,
o un aplauso.
La sonrisa entrenada del boxeador
que vuelve del knock out,
justo antes de quedarse solo.
Sadfishing de madrugada
carnada para tontos
un altar a oscuras
el templo de un cuerpo,
sin fundamento.
No comments:
Post a Comment