Toma lo que quiere,
deja vacío lo que toca .
Una sonrisa
y un grito,
comparten conmigo su boca.
Toma lo que quiere,
deja vacío lo que toca .
Una sonrisa
y un grito,
comparten conmigo su boca.
Creyó que en el fondo del abismo,
también había un espejo,
y se asomo inocente,
con curiosidad ciega
sin sospechar que el abismo rechaza
lo que no pesa.
Cuando la herida es un espectáculo,
una ruina maquillada
no se necesita amor,
solo testigos.
La caricia como prueba de existencia,
una diosa que se arrastra
mendigando a los lisiados
cómo si el universo le debiera una disculpa,
o un aplauso.
La sonrisa entrenada del boxeador
que vuelve del knock out,
justo antes de quedarse solo.
Sadfishing de madrugada
carnada para tontos
un altar a oscuras
el templo de un cuerpo,
sin fundamento.
La arquitectura de la moral
y todos los sistemas de creencias,
el valor de la palabra,
la experiencia.
El espíritu liberado al deseo,
el legado como una valija vacía,
que flota a la deriva en el mar de la
incoherencia.
Sometidos a la incertidumbre
navegamos en la oscuridad
hacía un mismo destino,
el milagro.
Nuestra estrella no se apaga
disfrazada de ansiedad,
( aunque no aprendimos nada )
y en la noche eterna soy un Dios
que llena de euforia el vacio,
sin testigos.
Prender fuego al mundo
a Dios.
Incendiar los bosques,
que ardan los campos
y desde el cielo ver las brasas brillar,
Rojas
amarillas
naranjas.
Una tropa de caballos blancos en llamas,
galopando en el oscuro camino
(cómo en la pesadilla de un ciego )
Que se derrita el plástico
y los polos en deshielo.
La lluvia,
una cuestion de suerte,
seremos consumidos como objetos,
desde el principio,
al final del beso.
Hasta que todo sea cenizas,
y el viento envuelva
con un manto de olvido,
a este mal,
del deseo.