Me pidió que me acueste, llevaba unos aros redondos y dorados . Se quitó la peluca, dijo que tenía calor.
Una pierna larga y flaca al lado de mi hombro izquierdo y lo mismo del derecho. Su cabeza pelada, redonda y transpirada. Los aros, ahora si era una alienigena, la madre de las madres, la primer mujer en ver un hombre.
- Graciela te amo.
- Yo también hijo de puta.
Se abrió el corset, sus tetas , ay.
Como puede ser que algo tan hermoso... Pensé con mi ojos.
Se lo que estas pensando, por los próximos once días son tuyas, y mías. Y se apretó las tetas hermosas y pálidas, se las agarro como si sus manos fuesen arañas huesudas .
- Después de nadie mas, dijo.
Como astronautas que ven una galaxia desaparecer en el vacío. Un final bello, efímero.
Y luego me regaló una risa débil pero enorme.
Mías. Repitió.
( continuara )
.
Y luego me regaló una risa débil pero enorme.
Mías. Repitió.
( continuara )
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