Monday, May 14, 2018

La chica de Tinder.



Le conte lo de Cecilia como quien le explica a un niño que pasa con las mascotas cuando se mueren. No le hable del cielo, le dije que Cecilia habia nacido para eso, es decir, para morir asi.
Maica ( asi se llamaba ) me miraba seria, parecia enojada,  ya habian pasado 16 meses desde el dia de su muerte, cuento los dias, por eso disimulo, y parezco uno de esos psiquiatras que aparecen hablando en los noticieros sobre el miedo a morir, o el abuso de psicofarmacos. Disimulo porque cada vez que pienso en ella resucito, y no estoy dispuesto a morir una y otra vez. Debio llamarse Maria, como la madre del mesias y su amiga puta, el nombre mas comun del mundo, ella lo hubiese llevado como si fuese la primera en llamarse asi.
Nunca le pregunte porque la habian llamado Cecilia, podria no volver a nombrarla, a pensarla, pero quedaria un espacio en blanco interminable. 




16 meses y 4 dias, falta poco para el año y medio. Da igual, los dias de lluvia me pregunto si donde esta ella tambien estara lloviendo, o si tendra hambre, y si habra salido con paraguas o si habra llevado abrigo. Y si paso por la puerta de un restaurante de comida arabe, su favorita, se me dan vueltas las tripas de las ganas de vomitar, trauma, memoria selectiva, no se. Me descompongo.
Si pasa un avion me quedo mirandolo en el cielo celeste, y me imagino que vas en ese avion, en tu uniforme, con los labios encendidos de rojo y tu pelo tirante y engominado. Imagino que estas en alguna playa de Colombia, con los pies empanados de arena blanca, y que te coje el negro que limpia la pileta del hotel, te imagino toda bronceada , la marca de la malla casi fosforescente en tu piel, o que estas en un coffee shop de Amsterdam, fumandote un porro gigante con una alemana de Lufthansa mirando como nieva por la ventana, mientras le manoseas el muslo y sonreis complice. 
Es una pena que estes muerta.
De todas maneras, cada tanto le pregunto al portero si llego carta para mi, nunca nadie jamas me escribio una carta, pero ya se me hizo rutina preguntarselo todos los viernes. Me prometi que el proximo no lo voy a hacer. Y me pregunto si sabias que yo te ame, como nadie te amo, que tu aliento llenaba mis pulmones, que me alimentaba de tu perfume, que tu saliva, que tu concha y cada rincon de tu cuerpo que ahora no existe, que es un manojo de huesos y cuero tirante descomponiendose un poco mas todos los dias metido en un nicho infesto del cementerio publico... nada. 
 Fuiste tan hija de puta que te suicidaste un 11 de febrero, pero te encontraron dos dias despues en el jardin de invierno de un vecino de la planta baja que volvia de sus vacaciones. Que hija de puta, el pobre tipo, todo el año trabajando como un esclavo en una fabrica de corbatas, para irse quince dias de mierda a un playa infesta, de agua helada y contaminada, para encontrarte desnuda, muerta, arriba de sus suculentas y cactus, entera, sonriente , blanca, repetia el pobre tipo. Parecias viva, mas viva que nunca decia el vecino, tenias los ojos abiertos y una sonrisa que era contagiosa.Te encantaria subir esa imagen a Instagram, le pondrias el filtro Hefe, para acentuar tus pezones de cadaver. Ni una gota de sangre.
Tres dias te tuvieron en la morgue, y te registraron como muerta un 14 de febrero, el dia de los enamorados, hija de mil putas. 
Un nicho sin placa, sin cruz, sin nombre, 2239 escrito con marcador negro, un numero que me dio un gordo sucio en una garita a la entrada del cementerio de mierda donde te enterraron. 
Nadie me aviso, me entere por el portero dos semanas despues, cuando me canse de esperar tus llamados. No sabia como explicarmelo, me di cuenta por su cara cuando me vio venir. El tipo me abrazo, me dio un vaso de agua y un rivotril, me hizo pasar a su departamento, me cocino una tortilla de papas, me quede a comer con el. Y vos pensabas que era un boliviano de mierda que se robaba los productos de limpieza, no sabes como me abrazo ese hombre cuando lo mire a los ojos. Estuve 4 dias sin pronunciar palabra, me encerre en mi casa, nadie sabia nada. Volvi a visitar al portero cinco dias despues, queria asegurarme que era cierto lo que habia pasado, un pensamiento infantil, para que no se de cuenta le lleve una botella de vino de regalo. Igual el tipo me dice, no suba muchacho, quedese aca conmigo, para que va a subir. Y tiene razon.
Y si me palmean la espalda y me dan el pesame, le digo a quien sea que algun dia en alguna plaza nos vamos a volver a encontrar todos. Que no pasa nada, pero si pasa.
Y no te perdono Cecilia, eras una pobre mujer desesperada, juguetona, alguien que hizo carne su opcion vital. Dijiste todas esas cosas que nadie decia, te burlaste de todo, ahora colecciono todas tus bromas como si fuesen pesadillas, y empece a escribir una novela llamada vacaciones en Amsterdam para que nunca te mueras.
Quiero vomitar esta tristeza, esta bronca, este dolor. Un vomito rosa, brillante, un vomito que me haga dejar de pensar en vos, en cada uno de los dientes de tu sonrisa y cada una de las grietas de tus labios. Fuimos ricos Cecilia, y lo perdimos todo, como un jugador compulsivo que apuesta su anillo de bodas con la esperanza de recuperar todo en una ultima apuesta, y nada.
Maica ( asi se llama) la conoci en tinder, hace tres semanas, pero en la primera cita cuando me pregunto si hacia mucho que no tenia novia, le respondi desde que vos te suicidaste. Pense que no iba a volver a llamarme, que habia pensado que quizas algo de responsabilidad en tu desicion habia sido mia, y que quizas ella tambien termine asi, porque todos alguna vez pensamos en suicidarnos, o en matar a alguien, en convertirnos en un asesino, que es casi lo mismo. Porque el que suicida es como el tipo que tiene el famoso boton rojo, implacable , como un dios. Hija de puta.
Maica, me mira seria, parece enojada. Mi intuicion me dice que todo lo que esta por suceder, va a suceder, se pone de pie de un salto y se empieza a vestir nerviosamente y a las apuradas.

-      Estas escribiendo una novela sobre ella no? Te vi sentado en la computadora a la madrugada cuando me desperte para mear,tenias los auriculares puestos, fuerte, se escuchaba Lou Reed.
-      Me  hubieses dicho y bajaba el volumen.

Maica seguia vistiendose freneticamente, todo me era familiar.

-      No, el volumen no me impidio seguir durmiendo, pero segui, dale segui hablandome de ella, poneme en la novela a mi tambien, pone la historia de la bala, y que me fui al carajo, y no me viste nunca mas. No pongas mi nombre real, poneme un nombre pelotudo tipo Maica.
-      Para Maica, ( no se llamaba asi)..afloja.

Se fue.
Y no trate de detenerla, ni volvi a llamarla, ella tampoco, Maica era un nombre que le quedaba bien.

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