Que me mate un dron,
tele dirigido por un imbécil desde su
oficina,
mientras desayuna café torrado de oferta.
Yo conocí el mundo análogo,
de niños arrodillados junto al cordon de la
vereda,
haciendo carreras con barcos de papel,
en el agua sucia que corre después de la
tormenta.
Que me maten por viejo,
por rebelde,
por mera diversión .
Yo vi crecer los nidos en las copas de los
árboles,
antes que lleguen las torres de 5G,
antes que todo sea cancerígeno
el amor un reel de instagram,
y el sexo una publicidad de la soledad por
internet.
Ahora que en las calles el rumor del miedo,
lo quiebra el motor de una Kawasaki
y un gargajo de sangre y cocaína
se desliza sobre el rostro de Dios.
Que me mate un dron,
made in Hong Kong,
con lucecitas de colores y el zumbido de un
mosquito letal.
Quiero ser una víctima de la
tecnocracia,
y sonreir con mi último suspiro,
cómo un recuerdo del fracaso humano,
algo demasiado irreal
para ser mortal.
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