Con esas ganas que los ángeles lastiman.
Mezquinando gestos.
Así,
como esa tormenta que dejo el jardín hecho añicos
y nunca más volvimos a tenerlo.
Un dios que cayo del cielo en una noche blanca
Dejando una mordida
parecida a un beso
en mi piel flácida
en mi sangre que trema
y en todos los huesos.