Su familia creía que se había vuelto loco, al principio lo tomaron con gracia, después de todo era una piedra simpática . Pero con el correr de los días, algo extraño en esa verdad hallaban. No era broma, eso que aquel tipo de la piedra bordó afirmaba, defendiendo este amor a capa y espada. Ojala todos los hombres del mundo encuentren a su amada, no importa quien sea, si canta o baila, o si como mi muda piedra de brillos y latidos mi alma disfraza, repetia tan dulcemente que provocaba agria envidia en quien lo escuchara.
No se sabe de donde la saco, ni quien se la dio, nadie se atrevió a preguntar ni una cosa ni la otra. Los libros médicos nada decian de este tipo de amor, de este fetichismo absurdo, de esa sensación que la ciencia llama locura, y el tipo de la piedra: amor.
Nadie quería sugerirle ver a un profesional, no por cobardía, sino porque no se puede ser tan cruel para quitarle la ilusión a un hombre tan enamorado.
Y así fue que paso su vida entera , como la de cualquier hombre normal , si no fuera por esa piedra bordó que en su lecho de muerte sin querer dejo soltar.
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